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jueves, 15 de agosto de 2013

De sendas y ríos: Vadeando el Ormazal

Hace ya más de dos años desde que descubrimos que en las faldas del pico Urbión, además de la imprescindible y muy conocida senda del valle Urbión, existe una menos conocida pero igualmente bonita y muy divertida senda que discurre paralela a la anterior pero por el valle del río Ormazal.

Sendero del río Ormazal.
Desde que la descubrí se fue directa a mis favoritos, pero por una razón o otra, hasta ahora no había vuelto a repetirla entera, si bien el año pasado ya hicimos una gran parte acortando el recorrido que hoy haremos. Para quitar la carretera y hacer una ruta más montañera, subiremos por el valle del arroyo Penilla desde Viniegra de Arriba. Primero por pista, y cuando se acaba, por sendas.


Hoy nos hemos juntado Diego y yo con Sergio, un viejo conocido de Nájera (www.cumbresbttb.com / www.facebook.com/Cumbresbttbnajera) al que sabía que iba a gustar el recorrido. No quería carretera y si buenas sendas, creo que cumplimos el trato ;)


La senda llegó un momento en que se hizo inciclable, así que tocaba empujar o portear, Diego elige empujar.


A Sergio le va la marcha, bici a la chepa!


A Diego se me olvidó advertirle de que era mejor por la orilla izquierda, así que de repente se encontró en un mar de piedras, es lo que pasa cuando no sigues al guía ;)


Tras un rato salimos de la zona mala y podemos volver a montarnos en las praderas, peeeeero... se ve que Diego no tiene buen día porque ha pinchado la rueda. Casualmente la única vez que había pasado antes por esa zona también acabamos parando allí a reparar la bici, pero no me quejo, si hay que parar en algún sitio este me parece muy bueno:


Destacar el verde que aun podemos disfrutar en estos prados a pesar de ser ya agosto, fruto de un año lluvioso como pocos, todo un lujo. Y mientras Diego intentaba reparar el tubeless sin éxito, Sergio se entretenía saltando por las piedras...


Se las prometía felices, pero cuando ya teníamos lo de Diego avanzado, se dio cuenta de que él también había caído. Y así estuvimos en aquella pradera un buen rato hasta que pudimos continuar. Campo a través y ya pedaleando alcanzamos la pista que va por las cumbres, perfecta para rodar más tranquilos.


Tras unos últimos tramos de subida continua, comenzaremos a llanear por esta pista con algunas bajadas que a buena velocidad nos harán cruzar toda la cabecera del valle Ormazal hasta llegar al collado que nos separa del Urbión sobre Hoyo Bellido. Pongo una foto de archivo de este collado que con el urbión nevado es cuando más luce:

Collado sobre hoyo bellido en primavera.
Tras la parada de rigor, comer algo, comentar la jugada y prepararnos para la bajada, salimos disparaos por las praderas.


Aquí no hay camino ni senda, las posibilidades para bajar son infinitas y sin preocuparnos mucho vamos bajando por dónde nos parece, el caso es bajar.


Sin ningún problema llegamos a las praderas del valle, y al ir descendiendo por ellas se cierra y aparece la senda, que al inicio tienen una entrada que ya nos va a ir diciendo que se acabó lo fácil.


Tenemos por delante unos cuantos kilómetros de sendero junto al río que nos tendrán entretenidos por largo rato.


Hay que estar atentos porque la senda varias veces cruza el río, y aquí no es como en la senda del urbión que tiene puentes, aquí pasaremos siempre probando nuestra capacidad anfibia.


Ahora en verano es fácil pasar, en primavera con el deshielo la cosa es más complicada sin "meter la pata", jeje. Tras un rato por senderos suaves a un lado y otro del río, comenzamos a ganar altura sobre el cauce al entrar en una zona embarrancada, dónde la senda va excavada en la roca y bastante aérea.


Estos tramos son más técnicos, con mucha roca que hace que haya que ir trabajando, nosotros y nuestras bicis.


Volveremos a bajar junto al cauce disfrutando de tramos divertidos y otros de descanso. 


Y pasaremos el río otra vez, ahora ya con más anchura, el reto va subiendo!


Y cuanto más avanzamos, más aumenta el reto de pasar montados, en el siguiente vadeo Sergio vuelve a conseguirlo!


La senda está hecha a conciencia, sólo hay que ver este paso para darse cuenta de que tuvo su trabajo de pico y pala.


Desde este paso comienza una sucesión muy divertida de bajadas y cortas subidas con las que disfrutamos mucho sin apenas parar, llegando hasta los alrededores del pueblo de Viniegra de Arriba. Y aquí la senda aun nos guardaba un último vadeo ¡dale fuerte que llegas!


Y llegó, Diego también pasó; y el narrador prefirió enfriarse un poco los pies que hacía mucho calor ;)

Una muy buena ruta para pasar una mañana de senderos por nuestras "tierras altas", siempre un placer para los sentidos y las ruedas.

Track. Duración: 3:30-4:30 h. Dificultad Alta. Sin problemas de barro, evitar en invierno y principio de primavera si hay nieve o si hace frío, mojarse los pies en los vadeos es casi seguro. Lo ideal al final de primavera: mayo-junio. 

lunes, 6 de agosto de 2012

Senda del Ormazal por Sanchorena

Este sábado se me metió en la cabeza volver a hacer la senda del río Ormazal, y aunque no es la mejor época para rodar por las viniegras, en días poco calurosos sigue siendo una buena opción.

Cruzando el río Ormazal. Foto de Óscar.
Para no repetir la ruta igual que el año pasado (entonces era primavera y todo estaba muy verde y bonito), decido probar a entrar a la senda desde el refugio que hay en el barranco de Sanchorena, uno de los afluentes del ormazal. De esta forma, reducimos el desnivel y acortamos la ruta, dejando la parte primera de la senda que es la menos continua. Salimos de Viniegra de Arriba y cogemos la pista que remonta el barranco de Penilla, dura pista que coge altura muy rápido y nos obliga a sudar desde primera hora.


Tras superar las rampas más duras de la subida, pasamos junto a un refugio y el barranco se va abriendo, dándonos un respiro pero sin dejar de subir.


La pista poco más adelante gira y deja atrás el fondo del valle para remontar hacia el collado junto al cerro de Peña Llana.

Foto de Óscar.
En esta zona un suave pero fresco viento nos hace olvidarnos del calor, y nos permite subir más descansados. Tras menos de una hora de subida desde la salida, llegamos al collado dónde acaba la pista, y desde dónde comenzará nuestra bajada. Paramos a comer algo y a ponernos ropa larga para la bajada, con un pequeño susto por una vaca que se acercó corriendo al pensar que le llevábamos comida.

La senda que cogemos es la típica que forman los animales a su paso, buscamos la más marcada y la seguimos en suave descenso por la árida ladera.


La senda es estrecha y tiene algo de dificultad, pero se hace entretenida y sin nada realmente malo.

Foto(s) de Óscar.
Siguendo la ladera vamos bajando hasta ver el refugio del barranco de Sanchorena, dejándonos caer directos por una loma hacia él.


A este refugio llega una senda que por el barranco nos llevará a río Ormazal. Comienza con un tramo de subida pero pronto se hace cuesta abajo, muy divertida aunque con un par de sitios cerrados por los espinos.


Seguimos la senda hasta que el llegar cerca de un barranco secundario con una fuente, nos desviamos para bajar campo a través directos al río, en una zona bonita junto a un corral abandonado. Se podría continuar por la senda hasta empalmar con la de Ormazal algo más adelante, pero creo que la parte final está más cerrada, por lo que optamos por bajar directos campo a través por dónde veíamos que se podía hacer montados.


Ya en junto al río, lo cruzamos para coger la senda que lo acompaña, la cual resulta muy divertida y llena de pequeños retos en forma de pasos de piedra combinados con zonas rápidas y pequeños repechos, todo ello junto al cauce del río o al barranco que forma.




En la parte final, y tras cruzar el río de nuevo, un bonito paso excavado en la roca da paso a otro tramo de bajada divertido con algunos pasos para probarnos.



La senda nos deja casi en el mismo pueblo de Viniegra de Arriba, tras dos horas y media de ruta que por calidad de senda ya nos habían satisfecho. Como era pronto nos pusimos a investigar otras sendas de la zona, pero el resultado final fue más bien malo, así que esa parte la dejo sin poner en el track.

Track. Dificultad Alta, hay varios tramos difíciles en las sendas, y algún paso muy dificil. Duración: 2-3 horas. Hay que mojarse los pies en el Ormazal para cruzarlo, tenerlo en cuenta. Mucho más recomendable al final de primavera.


jueves, 12 de julio de 2012

El valle perdido: río Portilla

El pasado sábado me animé a probar una ambiciosa ruta que tenía en mente desde hacía tiempo, pero que en las útimas semanas Ramón "el de Gallinero" me había picado con hacer: la senda del río Portilla.

Óscar observa los meandros de la cabecera del portilla .
El viernes a última hora nos decidimos y preparo todo para un día que prometía ser de aventura, aunque no seremos los primeros bikers que surquen este valle, ya lo hicieron Javito y Charli el año pasado en una "chaladura del 10", pero estoy seguro de que muy pocas bicis más ha visto pasar "el valle perdido", cómo lo llama Ramón.

Ramón enfrentándose al gran valle.

El portilla es un afluente del Najerilla y discurre por más de 20 km desde las inmediaciones del urbión y el pico tres provincias, hasta el antiguo pueblo de Mansilla, ahora sumergido por el embalse. Nosotros partiremos desde la pista que bordea el pantano, rodeándolo de forma cómoda aunque polvorienta en esta época veraniega.


Al llegar al ramal del embalse en el que desemboca el portilla, tomaremos una pista que ya en fuerte subida deja el valle y se dirige por la ladera este hacia las cumbres de separación con el valle de urbión. La pista es dura aunque de terreno más o menos bueno, cogiendo altura muy rápido y permitiendonos ver perfectamente el profundo y largo valle del portilla.


Comenzamos subiendo fuerte quizá por el ansia, pero la pista es muy larga y tras más de una hora de subida el ritmo que ponemos es más llevadero. Superamos varios collados y en un par de ocasiones la pista pierde desnivel que luego recupera, acercándonos a los 1700 m de altura al rodear el Alrucea.


Tras rodear este pico de más de 1900 m de altura, la pista alcanza un collado y se pierde al entrar en el valle del urbión. Nosotros queremos continuar subiendo y ahora toca ir campo a través, primero siguiendo unas empinadas rodadas de todoterreno que suben un resalto y nos dejan vistas al urbión:


Después aunque intentamos evitar el pateo rodeando la peña, el barranco nos hace tirar hacia arriba a pie...


Son unos minutos y pronto aparecen sendas de animales por las que continuar ya montados ladeando y en bajada.


El tramo de bajada aquí era corto pero en un momento de confianza Ramón tuvo una caida aparatosa que le abrió un labio y le dejó algo tocado para el resto de la ruta, sobre todo moralmente. Una pena porque por un despiste ya no iba a poder disfrutar con tranquilidad del resto de la ruta, que además es aquí dónde empezaba a ser realmente emocionante.

 
Bajamos a un amplio collado desde el que cogemos una sorprendentemente ancha senda de animales que ladea siguiendo dirección sur, tramo muy bonito con pasos técnicos y buenas vistas al valle.


La senda no podía ser tan buena todo el rato, y ya acercándonos a las zona de cabecera del portilla tendremos algunos tramos de pateo entre las rocas, algo normal cuando estás metido en una ladera formada por un antiguo graciar.


Pedaleamos a tramos hasta enfilar el gran valle que se abre bajo nuestros pies, y aquí ya nos buscamos la vida para bajar campo a través por las empinadas laderas.




Perdemos desnivel muy rápido y nos acercamos a la llanura que forma el portilla con sus característicos meandros, similares a los que se conocen en los ríos del pirineo como "aguas tuertas". Y es que esta zona alta de los valles de urbión y portilla es posiblemente lo más parecido al pirineo que hay en nuestras montañas.



Ya en la parte llana del valle nos dejamos caer junto al río y disfrutando del entorno nos acercamos al refugio que hay en medio de estas grandes praderas. Parada y fonda, llevamos menos de 3,5 horas de ruta y todo ha ido "sobre ruedas", como debe ser. Pero nos quedan por delante 10 km de senda a través del barranco, y sabemos que no va a ser todo ciclable... de momento, salimos del refugio y enfrentamos el hayedo que está creciendo en el encuentro de tres ramales del río.


Al entrar al hayedo, la senda no está muy mal e incluso nos permite probarnos en pasos complicados...


Nos hemos quedado sin agua por no haber previsto dónde coger en mejores condiciones, y decidimos sin pensarlo mucho tirar por la calle del medio: beber directamente de uno de los afluentes del río principal.


Aprovechamos para refrescarnos bien y continuamos, y ahora la senda desaparece por completo, debiendo cruzar el río y buscarnos la vida por la ladera este...


Por el hayedo la cosa se pone más dificil, y tras atravesarlo salimos a un campo de escobas gigantes dónde aún cuesta más avanzar...


El pateo se hace duro y lento, afrontando tramos en roca suelta y en una ladera empinada que complicaba el avance...


Estamos deseando ya que aparezca la senda, y tras bajar al río y cruzarlo, un tramo llano parece querer darnos esperanzas...


Pero por aquí la senda todavía está inciclable, nos ha costado 45 min. hacer algo así como un kilómetro, y por suerte ahora el pateo es más sencillo, pero no deja de ser casi todo a pie debido a lo perdido de la senda. A pesar de todo todavía estoy de humor para echar una foto a las bonitas dedaleras que nos hemos encontrado varias veces durante toda la ruta.


Durante un buen tramo la dificultad para avanzar está en lo cerrado de escobas y zarzas de la senda, además de tener que cruzar el río varias veces, lo que aprovechábamos para refrescarnos. Y cuando la senda parecía que se empezaba a hacer más evidente, entramos en una zona embarrancada y llena de lajas de piedra suelta imposible de ciclar.


Esta zona termina ya con nuestra moral, dándonos cuenta de que la senda no merece la pena. Tendríamos todavía que continuar largo rato mitad a pie mitad montados hasta alcanzar los antiguos corrales que hay en la zona de "la capellanía", desde dónde la senda mejora mucho y se hace ya casi totalmente ciclable y bastante divertida (si estás con ganas aún después de 2 horas de pelearte con el barranco).


El último tramo de senda es por bosque principalmente de hayas y en subida, acabando la senda en una pista que en media hora de bajada y llaneo nos deja en el punto de partida.


Al final más de dos horas de pateo duro por sólo un hora de senda ciclable, una pena que esta parte este tan mal porque la zona alta realmente merece la pena. Final de ruta con sabor agridulce por no haber sido la senda como esperábamos, pero al menos contentos por conocer este valle y por todo el tramo alto de la ruta que sí merecía la pena.

Como curiosidad, contar que durante la ruta pudimos ver varias veces ciervos, algo muy normal en esta zona de la sierra, y más en este valle que Ramón llama "la fábrica de ciervos". Pero lo curioso no fue eso, sino que en la zona del hayedo un ciervo desbocado estuvo a punto de "atropellar" a Óscar mientras descendía por la ladera a todo trapo (el ciervo). Y lo más curioso de todo es que en el viaje de ida a Mansilla habíamos comentado en el coche la mala suerte que hay que tener para que te pase eso mismo, ya que lo habíamos visto en este video: http://www.youtube.com/watch?v=S2oymHHyV1M

Suerte que sólo fue un susto, pero ahora me creo que puede pasar y no hace falta que sea en África...


Track, por si alguno quiere aprovechar la subida, pero la senda del portilla no la recomiendo en bici. Más recomendable para hacer al final de primavera cuando todo esté verde.

Más fotos aquí.


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