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jueves, 23 de mayo de 2013

Cuatro Mondraker retozando por el barro: La muela y el Piojo

Tras una semana de parón obligado ya no aguantaba más y aunque la meteo no se presentaba muy favorable, el domingo tocaba sacar la bici y ensuciarla cómo es debido.

Peleando contra el barro. Foto de Óscar.
Este día Óscar y yo nos juntamos con otro par de Mondrakers, juntando 4 bicis de esta marca española que personalmente me parece que está haciendo un muy buen trabajo, (cualquiera diría que este blog está patrocinado, jaja, se aceptan propuestas ;)


La ruta elegida es una de nuestras ya bien definidas y tenía como plato fuerte la senda del "piojo", pero antes hay que subir, lo hacemos por la pista de la cantera de Leza, que a pesar de las lluvias está muy bien, escupe agua por todos lados pero se mantiene bastante dura y sin problemas para rodar. Un acierto.


Esta pista larga nos sirve para ir de charla con los dos compañeros de pedales de hoy, y con la cháchara pasamos casi sin darnos cuenta la subida.


Antes de llegar a las cumbres de El Mallo, nos desviamos por la senda hacia Trevijano, pero hoy el barro nos lo pone más complicado y empezamos el festival de derrapes, salpicones y caídas tontas en una divertida subida hoy mucho más complicada!


El monte escurre agua por todos lados, las praderas están inundadas y nos cuesta mucho el primer tramo más empinado, luego ya suaviza y nos permite relajarnos hasta las últimas rampas dónde aparece la piedra y disminuye el barro.


Toca la primera bajadita del día, a Trevijano por la Muela, con el terreno bastante duro se hace muy rápída al principio, con un bonito tramo de pradera que con la humedad y los árboles recién brotados está verde muy verde.


Para llegar a Trevijano queríamos evitar el barrizar que se forma en el camino, y se nos ocurre tirar por una senda hacia abajo del barranco último que se cruza. Empieza bien pero acaba siendo igualmente un barrizal y nada ciclable, así que este tramo lo olvidaremos. En Trevijano para regresar a las cumbres de Zorralamuela elegimos la senda que va al dolmen, que hasta ahora sólo habíamos hecho en bajada.


El barranco está muy bonito con tanto verde y mucha agua bajando por el arrollo. La senda de deja subir y se hace divertida en los pasos de roca, llegando casi hasta el cruce del río montados.


En ese cruce toca empujar, y aquí cogemos la senda que viene de los corrales para seguir subiendo. La senda en sí está imposible por el barro, y las praderas aunque encharcadas se dejan subir con calma y unas eses...


En la zona sin tanta pradera la cosa se complica y empujamos bici más de lo que esperaba, sobre todo por el barro, en seco se tiene que poder subir prácticamente todo sin mucho problema.

Cumbreando en modo impresionismo ;)
Al llegar al camino poco antes de las cumbres de zorralamuela el barro ya nos tiene casi atrapados por completo, es arcilloso y pegajoso pero por suerte sólo es un tramo corto y pronto nos olvidamos de él. Hacemos "cumbre" y nos preparámos rápidos para una bajada que también será rápida, muy rápida!

Primera parte aterrazada, el que se atreva a dar brincos grandes tiene para gozar. Foto de Óscar.
Disfrutamos mucho con esta larguísima bajada que nuestros dos compañeros de hoy descubren y disfrutan, seguro que volverán a repetirla como todos hemos hecho.


Buena ruta para volver a darle a los pedales y buena compañía, creo que les ha gustado así que espero que alguna más hagamos juntos. Eso sí, a este paso le cambiaré el nombre al blog y se llamará "Mondrak-o-rama" ;)


Track. Dificultad técnica Media. Duración: 3:00-4:00 horas. Problemas con el barro al final de la senda de la muela y si ha llovido mucho en la subida por legañosos. Mejor época: de otoño a primavera, evitar en verano con calor.

jueves, 14 de marzo de 2013

Y llegó el deshielo: Barrancos de Soto

Después del hielo enseguida viene el deshielo, no podíamos dejarlo escapar:

Cascada en el barranco de Trevijano.
Como ya ha contado Diego, el monte recupera el "Agua de Vida", y nosotros las ganas de salir.


El día comienza gris y frío, pero sabíamos que el sol se dejaría notar. Desde Soto subimos por la carretera a Luezas, suave subida para que Diego que venía de una lesión no fuerce antes de tiempo. Cerca de Luezas nos sorprende una "meta volante" en la que como buenos ciclistas esprintamos a tope, mirar como se retuercen estos dos sobre sus bicis en el momento de llegada ;)

La foto finish declara a Diego ganador de esta rural meta volante! XD
¿Que pinta eso ahí? No lo sé, pero para reírse un rato está genial! Además ya lo que queda es bastante suave y en un momento estás viendo Luezas al otro lado del barranco:


Parada a almorzar a la solana junto a la iglesia, o lo que queda de ella.



Para coger la antigua senda que unía Luezas con su "capital" Soto, nos subimos al cerro junto al pueblo y topabajo...


Culo atrás!

Fotaza de Óscar, el maquinón es de Diego ;)
Cogemos ya la senda y bajamos muy rápidos, te permite correr y aquí nadie se quiere quedar atrás!


La senda es muy noble, se nota que era una seda tradicional muy bien hecha, todavía se conservan tramos con escalones de piedra bien puestos, pero en general abundan las piedras sueltas en el duro y seco terreno.

Foto de Óscar.
Hacía un par de años que no bajaba por aquí pero espero no tardar tanto en volver, muy divertida, la dificultad la pones con la velocidad que te atrevas a coger. Pero aunque larguita, se acaba, y lo que va después es recuperar altura a base de rampones muy duros hasta llegar a un collado salvador.


Aunque la idea original era tirarnos por "Valdecaldes", al ver el monte con tanta agua, nos dimos cuenta de que era una oportunidad para ver el habitualmente seco barranco de Trevijano lleno de vida, así que tocaba buscar el pueblo.


Para no "tirar desnivel" bajando por la pista, (tirar desnivel es un concepto que sólo algunos chalaos entendemos), nos desviamos para hacer los toboganes iniciales de valdecaldes y luego unas sendas de vacas que nos llevan bordeando el barranco. Y aquí comprobamos como hemos acertado con el cambio, merece la pena ver este arrollo así:



Pasamos por el único tramo de barro del día, y casuamente coincide con la pista que nos lleva a Trevijano, las sendas siempre son mejor opción! Para la próxima nos apuntamos una senda que hemos visto desde arriba, y hoy ya nos centramos en la gran bajada que tenemos por delante.

Todo el barranco por delante. Foto de Óscar.
Y conforme nos acercamos al cauce, podemos ir viendo como el agua va saltando los escalones de roca...



...igual que nosotros vamos fluyendo a buen ritmo por entre las piedras y escalones que abundan en esta senda:


El barranco parece que se hace cada vez más "fuerte"...

Foto de Diego.

Y nosotros caemos cada vez más hacia él, hasta cruzarlo en un paso que siempre habíamos querido hacer salpicando mucha agua:


La parada aquí es obligatoria, y no sólo porque un desprendimiento en la senda nos hacía imposible pasar montados (y casi tampoco a pie), el motivo de la parada es la preciosa cascada que salta justo desde el cruce de la senda.


Mientras yo me recreaba en las fotos, tengo que agradecer a Diego y Óscar que estuvieron quitando las piedras que habían obstruido el camino y dejándolo al menos apto para pasar a pie sin peligro. La pena es que ese muro antiguo que se ha caído nadie lo va a reparar como sería necesario para evitar que se siga hundiendo, lo que hará que ese tramo de senda difícilmente se pueda recuperar. Podéis ver el muro desprendido al fondo de esta foto:

Desprendimiento de un muro de protección de la senda. Foto de Óscar.
Mucha veces me sorprende ver lo que van aguantando este tipo de sendas que ya nadie mantiene desde hace muchos años, pero con el tiempo si que ves cómo se van deteriorando, una pena

La senda continúa sin perder dificultad y diversión hasta el mismo pueblo de Soto, gran final para otra corta pero muy buena ruta.


Track. Duración: 2:30 - 3:00 h. Dificultad Media. Mejor en invierno y primavera. Muy poco barro.


sábado, 5 de enero de 2013

Soto, Trevijano, La Muela y Valdecaldes

El sábado pasado la ruta prevista era otra, pero al despertarnos y ver logroño envuelto en la niebla decidimos que sería mejor buscar una ruta "por encima de las nubes"...

Por encima de las nubes. Foto de Óscar.
Así que cogimos el coche y subimos por la carretera del Leza hasta salir de la niebla, lo que nos llevó a pasar el cañón y parar en Soto. No iba a ser difícil pensar una ruta desde este pueblo, sin duda uno de mis favoritos para la bici de montaña. Para empezar subimos por el camino del mirador y por la carretera hacia Trevijano, llevaderos kilómetros dónde disfrutar de las vistas.


Al llegar a la ermita del Cristo nos recibe un tímido burrito, lo que aprovechamos para parar y comer algo.


Y al ver aquí las marcas de la ruta "ciclomontañera" marcada por la mancomunidad de desarrollo turístico (www.paisajehumanizado.com), nos entra la inspiración y nos decidimos a seguirla. Consiste en subir por la senda de "la muela" hasta los corrales de zorralamuela, tramo que conocemos muy bien en bajada, pero que nunca habíamos subido, así que nos gustó esta idea.



Tras el tramo malo inicial que por suerte no tenía barro (con barro es una tortura...), afrontamos la senda que aunque dura y técnica, también es muy vistosa y entretenida. Y además en subida siempre apetece más parar a ver la nevera restaurada, aprovechando para respirar después de un tramo muy duro.


Se suceden los tramos asequibles con otros más duros, tanto por pendiente como por las piedras, dándole un toque de reto del que nos gusta.

Foto de Óscar.
Mientras subíamos nosotros, vimos que bajaban 3 bikers, y como La Rioja es tan pequeña, resultó que uno de ellos era Fernando "el Ruso", al que no conocía en persona pero con el que había hablado por aquí. Tiene en marcha un proyecto para señalizar rutas por Jubera del que seguro que saldrá algo interesante, estaré atento. Tras una breve charla, cada uno seguimos nuestro camino, ellos bajando, y nosotros subiendo.


Llegados a un collado que nos separa de la vertiente más norte, se abre el paisaje y nos encontramos con unas preciosas vistas al mar de nubes que cubre los valles, esa niebla de la que hemos huido al salir de casa.

Foto de Óscar.
Giramos para continuar subiendo, dejando atrás el terreno pedregoso y entrando en las aterrazadas praderas, por las que si vas encontrando la senda, se puede subir todo montado.


La parte final es la más dura, tirando de riñón conseguiremos subir casi sin desmontar, llegando arriba ya con ganas de parar a almorzar, algo que apetecía mucho con el solecito y la agradable temperatura que hacía, lejos del -1º que teníamos al arrancar en Soto.

Foto de Óscar.
Y después de subir, toca bajar. Dejamos ya de seguir las marcas de la ruta ciclimontañera para optar por ir hacia la fuente legañosos, pero en vez de por la habitual senda motera, vamos a buscar seguir la senda tradicional por la que habíamos subido un tramo en la última ruta por esta zona, un buen patatal para poner a prueba suspensiones.

Trevijano era tierra de patatas ¿tendrá algo que ver?
La senda nos deja en un pilón, pero para no tener que remontar hacia arriba, cruzamos el arrollo y nos juntamos con la senda habitual, que nos bajará por el barranco Trevijano hasta la pista.


Para acabar la ruta decidimos ir a buscar la senda de Valdecaldes, una que descubrimos hace ya más de un año y de la que guardaba buen recuerdo, así que ya era hora de repetirla. Subimos 5 minutillos por la pista y campo a través vamos a buscar la entrada de la senda, una serie de toboganes que bajan por la grandes terrazas y que resultan muy divertidos, dejándonos en la fuente que alimenta el arrollo Valdecaldes.

Valle de Valdecaldes. 
Ahora pedalearemos sin mucho esfuerzo para ir rodeando una "plantación" de trufas, y tras superar un collado, disfrutaremos de los tramos más técnicos de esta senda.


Algunos pasos nos pondrán a prueba mientras otros tramos son más rápidos y sencillos.


La senda cae sin piedad hacia Soto y deja ver el paisaje deforestado y aterrazado que años de ganadería intensiva dejó en esta zona.


Tras los últimos tramos técnicos, la senda se hace más sencilla y rápida por la praderas, hasta bajar al mismo pueblo.


Otra ruta corta pero intensa y muy divertida que se suma a las buenas opciones ya conocidas en Soto.

Track. Dificultad técnica: Alta. Duración: 2:00-3:00 horas. El único problema de barro está en el inicio de la subida por La Muela. Recomendable en otoño, invierno y primavera.