jueves, 19 de diciembre de 2013

Por el no tan lejano oeste: Sierra de Armantes en Calatayud

Aprovechando el tiempo frío pero estable de la última semana, nos decidimos a acercarnos a la zona de Calatayud para hacer una ruta con nuestro amigo Lorenzo del club BTT Algairén, siempre una buena rueda para seguir y un guía perfecto para encontrar rincones que nos hagan sentir muy lejos de casa:

Lorenzo enfrentado a los castillos de tierra, con el Moncayo de telón de fondo.
Partimos desde el mismo pueblo de Calatayud para, tras unos minutos heladores a cinco grados bajo cero rodando a las orillas del río Jalón, empezar a subir por el barranco de la Bertolina dónde poco a poco vamos entrando en calor.


Cuando estás al sol la temperatura no es mala, pero en la cara norte de los barrancos el sol no entra en todo el día y tras varios días de heladas el resultado es este:


La senda por este barranco discurre en general con zonas suaves de subida y bajada muy entretenidas pero no muy duras excepto en algunos repechos y tramos más trialeros dónde Lorenzo nos marca el paso:


Muy entretenida subida durante unos cuantos kilómetros de senda que nos han acercado hasta las laderas del pico Cruz de Armantes, que da nombre a la sierra.

Al fondo a la derecha el pico Cruz de Armantes. Foto de Lorenzo.
Nuestro recorrido ahora transcurre por las laderas del oeste de este pico, y quizá lo del oeste no es casualidad...


Iremos bajando por divertidas sendas hacia los barrancos que forman estas laderas, haciéndonos poco a poco con el control de este terreno tipo "garbancillo" dónde el agarre no siempre está garantizado:


Bajaremos hasta el fondo de estos barrancos, y nos acercamos a ver una curiosa formación de roca que hace de puente natural para el barranco que ahora remontaremos, el del "piojuelo".

Puente natural del barranco de Piojuelo. Foto de Lorenzo.
La senda discurre a tramos por el mismo cauce del barranco, hoy tan helado que ni pasando por encima se rompía.

Foto de Lorenzo.

Un tramo del barranco al desprenderse grandes rocas hace que tengamos que pasar agachados, pero es sólo un momento y volvemos a subirnos a la bici para seguir nuestro camino hacia el caserío de Armantes y lo que es la zona más espectacular de la ruta.


Aquí es dónde está el centro de lo que se conoce entre los biker como "Calatay-Utah", y es que las formas de estos barrancos y laderas recuerdan a las películas del oeste y a esos famosos vídeos de freeride por el desierto americano.

Freeride en Calatayutah. Foto de Lorenzo.
El sitio da para una cuantas buenas fotos, y con lo que nos gusta tanto a Lorenzo como a mí no paramos de darle a la cámara mientras avanzamos sin prisa.



Foto de Lorenzo.
Foto de Lorenzo.
Nuestro camino continúa remontando de nuevo hacia las zonas altas de la sierra, dejando atrás este pequeño lejano oeste que tan buenas sensaciones nos ha dejado. En el último collado antes de emprender la bajada de regreso a Calatayud nos recreamos también en las vistas de esta curiosa sierra mientras nos divertimos en este terreno tan propicio para ello:


Nos queda por delante una larga bajada que como todo por aquí, discurre por un barranco, en este caso el del Salto.


El terreno aquí aunque similar está mucho más arbolado y nos ha dejado tramos por bosque divertidos.


Son más de 6 kilómetros de sendero en suave pero divertida bajada paralelos a este barranco, ya con el truco cogido a los garbancillos lo que permite coger velocidad y confianza.


Acabaremos con una pequeña bajada hasta el mismo pueblo desde la colina en la que está el conocido castillo que da nombre a este pueblo, perfecto final para esta ruta por el no tan lejano oeste.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Por el corazón del Camero Viejo: Senderos de San Román

El puente de diciembre salió con un tiempo anticiclónico de mañanas heladoras y mediodías soleados, y nos fuimos al corazón del camero viejo para disfrutarlo por sus senderos:

Buen día de invierno para disfrutar de cameros.
Salimos de San Román para iniciar la subida por Velilla en dirección a su antigua tejera, con una temperatura que a primera hora era de cuatro grados bajo cero, el frío se dejaba notar en nuestro cuerpo y en la senda.


Dura subida que nos hará desmontar varias veces hasta que salimos a unos prados ya dentro de la dehesa y el terreno mejora, igual que el solecito también nos hace mejorar la sensación térmica, aun con las praderas heladas.


Bien señalizada, encontramos los restos de la antigua Tejera de Velilla, con un cartel explicativo de su historia y funcionamiento. Buena excusa para parar y coger aire para lo que queda por delante.


Nos adentramos por la dehesa sin una senda clara que seguir, buscando ir remontando desnivel por dónde nos parece más limpio el terreno, disfrutando de un ambiente que aquí todavía es otoñal más que invernal.


Sin demasiados problemas llegamos al límite de la dehesa, ya en la línea de cumbres, y bien delimitada por un antiguo muro de piedra. Esta dehesa sigue mostrándonos su mejor cara, muy bonita.


Debemos superar un buen repechón que procuramos rodear para continuar nuestro camino, saliéndo ya a la cara exterior del muro de la dehesa para avanzar por una antigua trocha.


A los tramos duros suceden otros suaves, y en un alto nos desviamos por las praderas para hacer un pequeño atajo.


De nuevo en la trocha, algunas rampas nos harán calentar las piernas al límite, Óscar se ayuda de unos juramentos para motivarse, cada uno tiene sus trucos :D


Salimos a la buena pista que une Hornillos con Valdeosera, y por ella nos acercamos hasta estar encima del primero.


Buscaremos ahora bajar hacia la senda que recorre el valle que tenemos a nuestra derecha, en cuanto vemos unas praderas aterrazadas nos tiramos sin pensarlo.


Haremos en estas praderas una parada para comer algo, aprovechando que ya el sol calienta un poco y no hay nada de aire. Hace mucho que se nos ha olvidado el frío de primera hora...


Llegar a la senda conocida no fue tan fácil cómo esperábamos, más que nada por encontrar algunas zonas con maleza (esto lo quito del track), pero terminamos por alcanzarla para seguir nuestro lento ascenso por ella.


En la zona final, ya cerca de las cumbres que nos separan de los comienzos del valle de Cidacos, la nieve helada aparece en la umbría para poner la ya de por sí dura cuesta aun más difícil. Edu es quien más lejos llega en estos rampones.


Al final se hace inevitable empujar la bici algunos tramos, pero ya viendo el final se hacen con mejor cara.


La línea de cumbres está bien marcada por los grandes molinos, ¡no queda nada!


Cumbre por fin! Ha sido una larga subida muy endurecida por hacerla por sendas pero también muy bonita y entretenida. Aprovechamos para comer algo y abrigarnos del suave pero frío aire que hay, y ya que vemos buenos neveros no puede faltar alguna derrapancia en la nieve...

Edu le echó una carrera a su sombra y.... empataron! ;)
Tras un breve tramo de pista llegamos al collado dónde cogeremos nuestra larga bajada de vuelta a San Román, siguiendo el sendero señalizado GR. Me gusta tanto esta foto al inicio de la senda que os la repito:


Al poco de empezar y tras entrar en una zona más complicada, en una caída tonta Edu rompió la patilla del cambio, problema que aunque no pasa mucho, toca de vez en cuando. Como no llevaba una de repuesto (algo que recomiendo), cortamos la cadena para dejar su bici apta para al menos acabar la ruta y llegar abajo.

Singlespeed.
Teníamos por delante varios kilómetros de sendero que aunque en su mayoría eran bajada, también necesitan de pedaleo, con el arreglo pudimos completar la ruta prevista y disfrutar de la senda.

Una avería no nos va a quitar la sonrisa :)   Foto de Óscar.
Divertida y técnica bajada, te mantiene concentrado en su mayor parte, con zonas lentas de roca y piedra alternadas con otras más rápidas, pasando por la aldea de Torremuña.

Iglesia de Torremuña.
Aquí el GR tenía una trampa en forma de barrizal pegajoso producido por una explotación ganadera que ha destrozado la senda en los alrededores del pueblo, así que recomiendo esquivar ese tramo y coger la senda un poco más adelante del pueblo (está cambiado ya en en el track). El GR nos lleva en fuerte descenso por roca madre hasta alcanzar un arroyo secundario que cruzaremos sin problemas, pero dónde destacan las "lágrimas" de hielo que cuelgan de las ramas:


La senda trascurre por la ladera sur del barranco, y a partir de aquí se suceden los tramos de bajada con pequeños repechos de subida.


Todavía tenemos un buen tramo de barranco por delante, la luz de invierno no deja ver el bonito cauce del río, pero por suerte la senda es soleada y seca.


Singletrack en singlespeed! Foto de Óscar.
Ya en la parte baja cruzaremos a la orilla izquierda para terminar saliendo a la carretera y en un par de kilómetros estar de nuevo en San Román.


Muy buena ruta invernal para seguir descubriendo el camero viejo y sus senderos, que como sus gentes, son duros pero muy agradecidos.

Track. Dificultad Alta. Duración: 3:30 - 5:00 horas. Tramos no ciclables en la subida a la Tejera, no más de 5 min, igual que en el final de la subida a los molinos. Recomendable en otoño, invierno y primavera.