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viernes, 19 de julio de 2013

Buscando la sombra y el agua en el 3x1 de Moncalvillo

Parecía que el verano y el calor no iban a llegar, pero estaba claro que en Julio no te libras del sol, así que en la primera ola de calor decidimos apostar por una de nuestras rutas favoritas del verano: El 3x1 de Moncalvillo (Sendas de la Hermedaña, la Regadera y el Badén).

Sendereando junto a la "regadera".  Foto de Óscar.
Madrugamos bastante para evitar lo más posible el sol, y para poco después de las 8 estamos dando pedales desde Islallana dirección Sorzano. La subida al moncalvillo es muy conocida, con calma y con parada a refrigerar motores en la regadera, subimos sin problema y tranquilos a la sombra de los robles. En la subida la charla estrella es el cuadro nuevo de Óscar, y cómo no podía ser de otra forma es un mondraker Foxy XR, cuya característica más distintiva es que está pensado para llevar una minipotencia de sólo 10 mm de longitud, creando de este modo una bici con un comportamiento más estable y también de dirección más directa. En la web de Mondraker tenéis más información, a algunos puede no convencerles, pero al dueño le encanta, así que a darle caña.

La nueva Foxy de Óscar y la mía hacen buena pareja ;)
Y caña es lo que tuvo en lo que nos quedaba de ruta, tras calentar en los tramos iniciales de bajada, la primera prueba buena es en el canchal que hay que cruzar camino de la Hermedaña.


Es la primera vez que consigo pasar todo el pedregal montado, ya puedo decir que esta senda es 100% ciclable! Después la bajada es más sencilla pero no por ello deja de ser muy buena, con una sombra y frescor que se agradece en esta época.


En el bosque se abre un claro, estamos llegando a los restos de la ermita de la Hermedaña.

Foto de Óscar.
Hace mucho que de la ermita sólo quedan restos de sus muros, se hundió hace ya casi dos siglos (en 1836), pero este hundimiento no evitó que se mantuviesen durante muchos más años las tradicionales romerías que se venían haciendo desde al menos el siglo XIV, y que se han recuperado recientemente. La virgen original se trasladó a la ermita de la virgen del Roble junto al pueblo de Sorzano, pero también le han hecho un hueco junto a su lugar original, colocando una réplica pequeña en un árbol junto a las ruinas.


Tras la obligada parada para recordar este histórico lugar, continuamos la bajada, y ante las dos opciones que hay para bajar a la regadera, hoy elegimos hacerlo por la más conocida, acabando con varias revueltas pedregosas hasta salir a la pista. 

Foto de Óscar.
Continuaremos por la pista siguiendo la regadera hasta que se separa de ésta y entonces aparece la conocida senda. Pero aunque hay senda apetece más ir por el agua...


Esta es la gran ventaja de esta ruta para el verano, nada más llegar a la regadera nos dimos un buen remojón para refrescar, y volveríamos a hacerlo antes de dejarla atrás. No da para bañarse entero, pero con empapar la ropa ya vas fresco por un buen rato.

Foto de Óscar.

Dejamos esta senda pero en pocos metros enlazaremos con las sendas que bajan por la zona del barranco de Pavía, un tramo divertido entre pinos y helechos dónde aun nos manchamos bastante con sus "barros perpetuos".

Foto de Óscar.

Al salir a una de las abundantes pistas semiabandonadas nos tocará un tramo de enlace entre sendas, con un poco de subida hasta alcanzar los puestos de paloma que nos recuerdan que ya estamos en la entrada a la senda del Badén. Tras hacer rápidos el tramo inicial, toca desmontar para pasar la empinada y retorcida entrada al barranco, pero una vez en el fondo empieza el espectáculo.


Primero por la "selva" y el mismo cauce del barranco, para entrar luego en la zona de "emparedado" de piedras:


Un paisaje que nunca te cansas de admirar y una senda que literalmente, te pone contra la pared:


Más que contra la pared, aquí podemos decir que estamos "entre la espada y la pared", las zarzas de la derecha se empeñan en que te arrimes a la roca:

Entre la espada y la pared, ¡con una sonrisa! :)    Foto de Óscar.
Tras este tramo difícil pero a la vez genial, la senda se va abriendo paso entre la vegetación y los muros de piedra.


Hay alguna zona algo más cerrada con alguna zarza, pero encontramos la senda bastante bien para la primavera tan lluviosa que hemos pasado, pudiendo desde aquí hacer todo montados con mucho "flow".


En pocos minutos regresaremos al inicio en Islallana, acabando esta ruta que es ya un clásico del verano.

Track. Dificultad técnica Alta. Duración 3:30 - 4:30 h. Recomendada sobre todo en verano.


martes, 9 de julio de 2013

Húmedo y verde: Estrenamos el verano en el Parque Natural de Cebollera

Con el verano recién comenzado me junté con Fran para patear por Cebollera y ver sus imprescindibles: las cascadas de Punte Ra y los hoyos del iregua.

Las cascadas rugían con fuerza tras una primavera de récord.
Comenzamos la ruta desde la Ermita de Lomos de Orio, y desde allí mismo cogemos la senda que nos baja junto al arroyo, en un día húmedo, muy húmedo, donde todo lo que tocabas mojaba.


En un ratejo estamos ya junto a las cascadas más conocidas.


Da gusto ver y oir el río con tanto caudal, no puedo evitar darle al clic montones de veces...


Poco a poco avanzamos disfrutando del lugar, remontando junto al río por una pista que finalmente se transformará en senda, de la misma forma que el río va estrechándose según subimos.


Se estrecha, o eso parecía, porque cuando llega el momento de cruzarlo, de repente parece enorme!! Fran pasó pronto y sin problemas, yo seguí más adelante y me costó unos cuantos intentos encontrar el paso, el día no estaba para meterse en el río aunque fuese "verano".


Tras cruzar el río seguimos por una senda clara que se abre paso entre un mar de piedras verdes...


Posiblemente, este es el lugar más verde de nuestra comunidad, toda una ladera llena de piedras "marcianas" protegidas por las hayas.


La senda se ve clara como único paso libre de esta alfombra...


Avanzamos y seguimos disfrutando de este verdor que coloniza las paredes y las ramas de las hayas...


El río se va quedando abajo mientras la senda sube, pero entre las hayas descubrimos una gran cascada que no podemos dejar de ir a ver...

Foto de Fran.

Regresamos a la senda y en poco tiempo salimos a una zona de prados, dónde la humedad sigue empapando todo.


Nos estamos mojando los pies más que si estuviese lloviendo, y el por qué está claro:


Pero claro, entre tanta humedad hay algo que no puede faltar: las setas. Fran se anima al ver una senderuelas y en un ratejo buscando por los alrededores ya se llevó la cena...


El día no está para admirar las vistas, la niebla es espesa y no deja ver más allá de una decenas de metros.


Continuamos rumbo a hoyo mayor por el camino ancho entre los pinares, desviándonos por las praderas al llegar a las llanuras.


Si antes todo ya mojaba bastante, aquí directamente está encharcado...


Buscamos entre la niebla ver algún hoyo, lo que debía ser fácil pero no lo fue tanto con este día... lo mejor, seguir el arroyo que serpentea.


Por fin encontramos una laguna de cierto tamaño, objetivo cumplido.


Como el día no acompaña dejaremos la subida a las cimas para otro más propicio, regresamos hacia la ermita con los pies calados pero contentos tras disfrutar de la humedad y el verde de Cebollera.